jueves, 21 de mayo de 2009

Los Tesoros de Tutankamon

La tumba de Tutankamon

En 1922, Howard Carter descubrió la tumba de un legendario rey del Antiguo Egipto cuyo nombre había leído en las murallas de un viejo templo de piedra. Excavando en el Valle de los Reyes, en el que Lord Carnarvon tenía permitido investigar. Es por eso que ambos nombres suelen aparecer juntos en la historia de este gran hallazgo.

Tutankamón fue así rescatado de los confines de la historia junto con una infinidad de piezas que formaban parte de su impresionante tumba, una de las más completas y mejor conservadas que se recuerdan.

Primero engañados por una antecámara que los constructores habían edificado para distraer a los saqueadores de tumbas de la época, fueron capaces de encontrar allí la puerta oculta que conducía a la verdadera sala en donde se encontraban los restos de Tutankamón.


Las Islas del Mar Rojo

La isla Shedwan, Mar Rojo

Con un total del 24 islas entre sus aguas, el Mar Rojo es uno de los destinos privilegiados para disfrutar de la naturaleza y del deporte en Egipto, especialmente del buceo y de la playa.

De gran riqueza en su flora y en su fauna, estas islas suelen estar incluidas como destinos turísticos de los cruceros de la región, aunque también son accesibles desde el continente mediante botes que siempre están disponibles en los puertos para llevar a los viajeros.

Desde luego, se trata de una opción sólo apta para aventureros, pero la satisfacción de recorrer la zona con libertad y disfrutar cuanto se desea de cada paisaje es una recompensa que vale la pena. Veamos, entonces, algunas de las principales islas del Mar Rojo.

Faluca la tradicional embarcación Egipcia

Felucas en el rio Nilo

Muchos circuitos turísticos destinados a los viajeros que se embarcan con rumbo a Egipto incluyen paseos sobre las aguas del Nilo. En ocasiones, se trata de un viaje en lujoso crucero, pero también pueden hacer referencia a las tradicionales felucas, que además de un paseo ofrecen un práctico servicio al momento de cruzar el río hasta la orilla opuesta.

Y qué mejor para abordar con confianza estas peculiares embarcaciones que saber cómo están hechas y cómo es que se las maneja. Las felucas son botes de madera utilizados no sólo en las aguas del Nilo, sino también en el Mar Rojo, lo que nos da una idea de su resistencia y estabilidad.

Cuentan con una o dos velas y pueden llevar a grupos de hasta diez pasajeros, además de la tripulación de dos o tres habitantes locales; ellos vestirán galabeya, la tradicional túnica de color claro que utilizan los hombres de la región.

La ceremonia de apertura de la boca

ceremonia de apertura de la boca

En el Antiguo Egipto la muerte era consideraba sólo una transición, un pasaje a la eternidad en el Inframundo y un nuevo renacer en el Más Allá. Para lograr esto, el difunto debía recibir cierta ayuda, y entre las decenas de ceremonias sagradas que tenían los egipcios, el ritual de la Apertura de la Boca era uno de ellos.

Así como las pinturas murales en las tumbas tenían como finalidad asegurar la continuación de la dichosa vida en el Más Allá, la apertura de la boca era un ritual fúnebre fundamental, pues su objetivo era restaurar las funciones vitales del difunto en el Inframundo. Este consistía en dar un pequeño golpe o toque a la boca y ojos de las estatuas y las momias con un elemento litúrgico para dotarlos de vida. El nombre de “Ritual de la Apertura de la Boca y los Ojos“, se abrevia normalmente como “Ritual de la Apertura de la Boca“. Su objetivo es permitir a sus espíritus que volviesen a ver, comer, beber, andar y respirar. Si el cuerpo del difunto sufría algún inconveniente, el ritual era realizado sobre una estatua que servía como doble.

Uno de los personajes más importantes de este ritual era el Sem, el sacerdote encargado de buscar el Ka (fuerza vital) del difunto y hacer que éste volviera al cuerpo inerte para restablecer sus sentidos. Otros participantes eran: el Kher-heb, sacerdote principal que llevaba un rollo de papiro; el Smer, amigo personal del difunto; el Sa-mer-ef, hijo del fallecido o un delegado impuesto por la familia; la Tcherau-ur, mujer que representaba a la diosa Isis en el ritual; la Tcherau-sherant, Mujer que representaba a Nephtys; el Menhu, encargado de los sacrificios; el Am-asi y Am-khent, dos sacerdotes, y por último un grupo de personas que representaba a la guardia del dios Horus.

El Valle de las Gacelas y la Roca de las descripciones

Roca con inscripciones

El viaje a Egipto es una verdadera aventura si nos proponemos explorar sus lugares más intrigantes y de mayor riqueza cultural. Sin dudas, este es un capítulo muy recomendable de todo itinerario por el país, ya que el milenario pasado y los hermosos y místicos paisajes que componen su territorio nos brindan un sinnúmero de experiencias irrepetibles.

El desierto es, en este sentido, un lugar privilegiado para recorrer. A simple vista es una inmensidad de arena y sol, pero los tours especializados nos permiten descubrir un mundo fascinante entre sus piedras.

Buen ejemplo de esto es la Roca de las Inscripciones, un destino en verdad mágico de Egipto. Se trata de una mole de colosales dimensiones ubicada en la península del Sinaí, que, desde hace 8 mil años, ha sido grabada con todo tipo de mensajes y por muy diversas personas, cada una en su idioma de origen.


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